Encontrar T. rex en México empezando por los dientes

  11abril

Cerca de la Sierra San José, en el estado de Sonora, México, la tierra de colores pardos y algunos escasos matorrales pueblan el paisaje. Hay más polvo y roca que vegetación. A los ojos de un turista, no hay mucho que ver. A los ojos de un paleontólogo, se trata de una mina de oro. Siempre que las entrañas de la Tierra se asomen a la superficie, el lugar atraerá los picos, las brochas y los sombreros características de los científicos que estudian la vida antigua. Por ello es que Carlos González León, investigador el Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México, pasa tanto tiempo en estas rocas sonorenses. Y de vez en cuando, entre las pequeñas satisfacciones diarias de su vida se cuela una satisfacción mayúscula, digamos, una tan grande como de unos 12 metros de largo, unas 7 toneladas de peso, con dientes terribles en una boca hórrida y brazos demasiado pequeños: la satisfacción de descubrir restos de un Tyrannosaurus rex.

Seis dientes bastaron para emocionar a Carlos y a sus colegas, entre ellos, a Claudia Serrano Brañas, también del Instituto de Geología de la misma universidad. Ella lideró el análisis de los dientes que llevó a la conclusión de que Tyrannosaurus rex también pisó tierras mexicanas. “Estamos realmente emocionados con este descubrimiento, ya que por primera vez para México podemos decir con certeza que el dinosaurio más famoso de todos los tiempos habitó nuestro país”, comenta Claudia en entrevista exclusiva con Historias Cienciacionales.

No fue un análisis sencillo. Los tiranosáuridos, el grupo de especies al cual pertenece T. rex, es muy amplio y sus dientes son muy parecidos entre especies… carnívoros, al fin y al cabo. Se sospechaba que algunos dientes encontrados en otras partes del norte de México podían ser del rey, pero era difícil asegurarlo. “Resultaba casi imposible distinguir entre los diferentes géneros”, explica Claudia. “Sin embargo, a través de datos cuantitativos y la aplicación de una serie de análisis estadísticos es que pudimos identificar a nuestros ejemplares como dientes de Tyrannosaurus.”

Fuera del orgullo patriotero, que evidentemente le importaba un licopodio al T. rex, este descubrimiento es relevante porque amplía la zona conocida donde vivía este famoso animal, cuyos fósiles se han encontrado en muchos lugares de Norteamérica, pero nunca tan al sur. “Hasta antes de la publicación de éste artículo, se pensaba que el género Tyrannosaurus sólo se había distribuido en Canadá y Estados Unidos”. 

Seis dientes bastaron para emocionar a estos paleontólogos, pero ¿esos dientes les dan esperanzas de encontrar más restos, quizá fragmentos de hueso o incluso esqueletos más completos? “Sin duda alguna. Yo considero que sólo es cuestión de tiempo para que encontremos esqueletos de Tyrannosaurus; simplemente se necesita un poco de paciencia y una gran perseverancia”, concluye Claudia. Todos los dinoaficionados tendremos los ojos bien abiertos.

 

Bibliografía y enlaces de interés:

*

Artículo original de Claudia Serrano, Carlos González y sus colegas.

 

*Un poco de información sobre dinosaurios en México.

*Nota de Historias Cienciacionales