El olvido te sienta bien

  olvido

Benjamin Franklin, uno de los fundadores de Estados Unidos, pedía que se le enseñara para así poder recordar. Si sólo le decían las cosas, las olvidaba. Lo que este hombre del siglo XVIII no sabía es que eliminar información innecesaria de nuestro cerebro es un evento que facilita mantener la plasticidad en este órgano y evitar el desarrollo de desórdenes mentales. ¿Será que las proteínas dentro de nuestras neuronas tienen algo que ver con nuestra memoria y olvido?

Franklin pidió que en su epitafio se leyera que ya "era comida de gusanos". Quienes conformamos Historias Cienciacionales no sabemos qué especie es la que se sirvió un buen banquete de los restos de este ilustre estadounidense. Pero si se trataba de una especie que ha servido de conejillo de indias para muchos experimentos, la de Caenorhabditis elegans, y le cambiamos algunos genes, podremos responder nuestra pregunta.

A estos gusanos les quitaremos la proteína musashi. Esta molécula es responsable para la función de las conexiones entre neuronas del cerebro. También evita que se produzcan otras proteínas que favorecen que la comunicación se estabilice, fenómeno importante en el proceso de aprendizaje y olvido.

En un primer experimento, veremos que nuestro grupo de gusanos modificados genéticamente tendrán las mismas habilidades aprendidas que aquellos intactos. Sin embargo, con el tiempo, los mutantes serán capaces de recordar información mejor que el otro grupo. Esto significa que sin esta proteína, se es menos olvidadizo. Además, aquellos gusanos que sí la tienen presente, perderán la memoria con más facilidad. Estos resultados son un argumento más para mostrar cómo la memoria y el olvido no son eventos secundarios, sino que hay causas directas –en este caso, moleculares– que los desencadenan.

Con trabajos como estos, se echa luz sobre los mecanismos moleculares que existen en el cerebro para poder olvidar. Así, se facilita el conocer las causas de desórdenes mentales involucrados con la memoria o la falta de ésta. Aún queda un largo camino para poder llegar a conclusiones más generales y para estar más cerca de medicamentos que prevengan la descontrolada pérdida de memoria.

Lamentablemente, no tenemos la posibilidad de decirle al señor Franklin sobre los avances en esta materia para que pueda olvidarlos. Al menos, nos quedamos tranquilos porque el proceso de aprendizaje en este tema continúa. Y, como también decía el hombre que tuvo problemas de sobrepeso, involucrarnos en este tema –y en todos– es la única manera para aprender.

Bibliografía:

Artículo original en Cell |Nota fuente en Science Daily| Nota en el blog de Historias Cienciacionales